Jesus Rosales aseguro que: “en Morelos, la vivienda deja de ser mercancía y comienza a convertirse en un derecho”
En Morelos comenzó algo más que la entrega de viviendas: inició un cambio de enfoque. Para muchas familias que durante años vieron imposible acceder a un hogar propio, hoy ese escenario empieza a transformarse.
En el municipio indígena de Xoxocotla, el Gobierno del Estado donó un predio donde se desarrollan 90 viviendas unifamiliares. Se trata de un proyecto único a nivel nacional, no solo por su escala, sino por su adaptación cultural a las formas de vida de la comunidad, marcando un precedente en la manera de construir vivienda social.
Este esfuerzo forma parte de una visión impulsada por la gobernadora Margarita González Saravia y la presidenta Claudia Sheinbaum, quienes han colocado el acceso a la vivienda como un eje prioritario, buscando revertir años en los que tener casa propia dependía casi exclusivamente de las condiciones del mercado.
En una primera etapa, ya fueron entregadas 35 viviendas, en su mayoría a mujeres, reconociendo su papel clave en la estabilidad y el desarrollo de los hogares.
La implementación del proyecto ha sido resultado de una coordinación entre distintos niveles de gobierno. En este proceso convergen los esfuerzos de instituciones federales como el Infonavit y la Conavi, junto con el trabajo territorial del estado y la participación de los municipios, generando una sinergia que permite que estas acciones lleguen a quienes más lo necesitan.
En este contexto, Jesús Rosales, enlace del Gobierno del Estado con el programa, ha acompañado de manera directa los trabajos en territorio, destacando que durante años la vivienda fue entendida principalmente como un producto sujeto a las reglas del mercado, dejando en segundo plano su dimensión social. Hoy, esa lógica empieza a cambiar: el Estado asume un papel activo frente a un problema estructural que durante décadas pareció fuera del alcance de miles de personas.
Lo que ocurre en Morelos no es menor. Más allá de cifras, se trata de una señal clara: la vivienda comienza a dejar de ser un privilegio para convertirse, poco a poco, en un derecho.








